A despedida de Pepe Miñones

Queremos despedir esta campaña do Republicano de Honra 2018 con parte das dúas últimas cartas que escribíu Pepe Miñones nos catro últimos meses da súa vida que pasou pechado nunha celda da Coruña.

Llegué de Madrid el 19 de julio. Me detuvieron en el Pasaje el día 22, a las once de la mañana. El mismo día, a las 11 de la noche, me pusieron en libertad. (Pasé el día 22 en el cuartel de la Guardia Civil).

El día 30 de julio, por orden gubernativa, estando en casa -Tabernas- me detuvieron a las 11 de la mañana y me trajeron a la Cárcel.

Estuve en la enfermería hasta el 17 de agosto. A última hora de la mañana de ese día, me participaron que quedaba incomunicado; los incomunicados fuimos 12, y yo era el primero de la lista.

(…)

En total estuve incomunicado 33 días.

El día 24 de septiembre vino el juez, que había sobreseído mi sumario tres veces, a comunicarme el procesamiento. Obedecía a las declaraciones e informes de Corcubión.

El 18 de octubre volvió el juzgado para participarme que nombrase abogado. Fue el alférez de complemento D. Eugenio Pita.

El 19 de octubre se me dio lectura al pliego de cargos.

El 27 de octubre se celebró el consejo, en que me condenaron a muerte. Duró el proceso otros 33 días.

Pido que perdonéis a todos, y que siempre creáis que los delitos que me han imputado no fueron verdad, y que muero inocente.

31 de octubre de 1936.

Un mes despois, engadíu unha nota a esta carta:

Desde que escribí esta nota hasta hoy, ha transcurrido un mes. Eso más duró mi agonía. Desde el 27 de octubre, fecha en que me condenaron, he vivido, aún, 33 días. ¡Terrible cifra 33, que se repite en mis amarguras! Esta noche parece ser que se termina mi vida.

El día 21 de este mes me incomunicaron de nuevo. El 22 salimos al patio 9 condenados a muerte, solos, durante media hora. El 23 sólo salimos 4 -habían ejecutado a 5-; el 24 solo salimos 2 -habían ejecutado a los otros dos-. Quedábamos, pues, ese día, el alcalde de Sada y yo. Al Alcalde de Sada lo llevaron de mi propia celda, para fusilarlo el día 27 de madrugada (a las 4 de la mañana). ¡Qué terribles momentos pasé! Ahora me toca a mí; y me encuentro quizá más sereno que cuando vi la desgracia de los demás a mi mismo lado, durante estos 4 meses de Calvario. Creo, a pesar de todo, que mi Cruz ha sido la mayor. ¡Dios perdone, a los que han hecho tanto mal!

Noche del 30 de noviembre al 1º de diciembre de 1936.

Fontes:
Luís Lamela: Pepe Miñones, un crimen en la leyenda (1900-1936), Ed. do Castro, 1991.